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Cómo hacer kombucha en casa: guía completa con SCOBY

Mano sirviendo kombucha terminada en un vaso de cristal con espuma fina sobre una mesa de pino.

Para hacer kombucha necesitas té, agua, azúcar, un SCOBY con líquido de arranque y tiempo. La receta más estable consiste en preparar té verde o negro endulzado, añadir el cultivo cuando el líquido esté frío y dejar fermentar alrededor de 2 semanas en un lugar templado, sin cerrar el recipiente herméticamente. Después puedes beberla tal cual o hacer una segunda fermentación en botella para conseguir gas natural y sabor.

¿Qué es la kombucha y qué ocurre durante la fermentación?

La kombucha es una bebida fermentada que se obtiene al transformar té azucarado con un SCOBY, una comunidad viva de bacterias y levaduras. Durante la fermentación, el dulzor baja progresivamente, aparece acidez y se forma una bebida con un perfil entre té, sidra suave y vinagre ligero.

El SCOBY también se llama madre, disco u hongo de kombucha, aunque no es un hongo en sentido estricto. Es una estructura gelatinosa producida por el propio cultivo, que convive con el líquido fermentado de arranque. Ese líquido inicial es tan importante como el disco: aporta acidez desde el primer momento y ayuda a que la fermentación arranque en condiciones más controladas.

La literatura describe la kombucha como un ecosistema microbiano variable, dependiente del té, el tiempo, la temperatura, el azúcar y el origen del cultivo. Por eso dos tandas caseras nunca son exactamente iguales.

¿Qué necesitas para hacer kombucha casera con SCOBY?

Necesitas pocos elementos, pero conviene elegirlos bien desde el principio. Lo más importante es usar un recipiente de vidrio, té adecuado, azúcar blanco, un cultivo vivo con líquido de arranque y una cubierta transpirable para que entre oxígeno sin dejar pasar polvo ni insectos.

Elemento Recomendación práctica Por qué importa
Agua Sin exceso de cloro y a temperatura ambiente antes de añadir el cultivo El calor o el cloro pueden debilitar el cultivo
Negro o verde; también puede usarse oolong combinado con té negro o verde El té aporta nutrientes útiles para la fermentación
Azúcar 40 g por litro de té nuevo Es el alimento del cultivo; no debe eliminarse
SCOBY Un cultivo fresco listo para usar, con líquido de arranque Inicia la fermentación y aporta acidez inicial
Recipiente Vidrio de boca ancha Facilita el intercambio de oxígeno y la limpieza
Cubierta Papel de cocina o tela limpia con goma Protege sin cerrar herméticamente
Botellas Vidrio con cierre hermético solo para la segunda fermentación Permiten generar gas natural

Un kit para hacer kombucha suele reunir lo esencial: cultivo, líquido de arranque e instrucciones. Aun así, los utensilios limpios, la temperatura y el control del proceso siguen siendo parte importante de la fermentación casera.

¿Cuál es la receta base para 1 litro y para 3 litros?

La proporción base de Kefiralia es sencilla: por cada litro de té nuevo, usa 40 g de azúcar y té verde o negro suficiente para una infusión con cuerpo. En tandas posteriores, la mezcla del tarro debe partir de un 20 % de kombucha ya fermentada y un 80 % de té azucarado nuevo.

Té azucarado nuevo que preparas Azúcar Té orientativo Kombucha madura para mantener 80/20 Volumen aproximado en el tarro
1 litro 40 g 2 bolsitas o 2 cucharaditas 250 ml 1,25 litros
2 litros 80 g 4 bolsitas o 4 cucharaditas 500 ml 2,5 litros
3 litros 120 g 6 bolsitas o 6 cucharaditas 750 ml 3,75 litros

Si quieres una receta de kombucha de 1 litro exacto en el tarro, prepara 800 ml de té azucarado con 32 g de azúcar y añade 200 ml de kombucha ya fermentada. Para una receta de kombucha de 3 litros exactos, prepara 2,4 litros de té nuevo con 96 g de azúcar y añade 600 ml de líquido fermentado.

En la primera tanda con un cultivo recién recibido, añade al tarro todo el líquido de arranque que acompaña al SCOBY. A partir de la segunda tanda, usa la proporción 20/80 para mantener una acidez inicial adecuada.

¿Cómo hacer kombucha en casa desde cero?

La forma más fiable de hacer kombucha en casa desde cero es empezar con un SCOBY vivo y su líquido de arranque. No añadas nunca el cultivo al té caliente: espera a que el té esté a temperatura ambiente para no dañar la comunidad de bacterias y levaduras.

  1. Calienta el agua y prepara una infusión de té verde o negro.
  2. Retira el té tras la infusión y disuelve el azúcar mientras el líquido aún está caliente.
  3. Deja enfriar por completo hasta temperatura ambiente.
  4. Vierte el té dulce frío en un recipiente de vidrio limpio.
  5. Añade el SCOBY con su líquido de arranque.
  6. Cubre el recipiente con papel de cocina o tela limpia y sujétalo con una goma.
  7. Déjalo en un lugar templado, sin luz solar directa y sin cierre hermético.
  8. Espera alrededor de 2 semanas antes de probar y decidir si está en el punto de acidez que te gusta.

El disco puede flotar, hundirse o quedarse de lado. Es normal y no indica que la fermentación vaya mal.

¿Cuánto tarda la primera fermentación y cómo sabes que está lista?

La primera fermentación suele necesitar alrededor de 2 semanas en condiciones adecuadas. La temperatura ideal ronda los 28 °C; por debajo de esa referencia, la fermentación será más lenta y la kombucha tardará más en perder dulzor.

La señal principal es sensorial: el té ya no debe saber simplemente dulce, sino ligeramente ácido y fermentado. Si tienes medidor de pH, la kombucha lista para consumo debe situarse orientativamente entre pH 2,8 y pH 4. El pH no sustituye al sentido común: no consumas una kombucha con olor, sabor o aspecto desagradables.

A partir de la segunda semana puedes probar pequeñas muestras con un utensilio limpio. Cuanto más tiempo fermenta, más ácida queda. No conviene alargarla indefinidamente: hacia las 4 semanas apenas quedan nutrientes para el cultivo y el resultado puede volverse demasiado avinagrado.

¿Se puede hacer kombucha en 24 horas?

No es realista hacer kombucha desde cero en 24 horas con una fermentación completa. En un día el cultivo puede empezar a activarse, pero el té seguirá siendo mayoritariamente dulce y no habrá alcanzado el equilibrio de acidez propio de una kombucha bien fermentada.

Sí puedes tener una bebida aromatizada en 24 horas si ya partes de kombucha fermentada previamente: por ejemplo, añadiendo fruta, jengibre o zumo y dejándola reposar un tiempo corto. Pero eso no sustituye a la primera fermentación.

Una receta que prometa kombucha rápida en 24 horas desde té dulce y SCOBY debe tomarse con prudencia. En fermentación casera, la paciencia forma parte de la seguridad y del sabor: más temperatura acelera el proceso, pero no conviene forzar el cultivo con calor excesivo ni cerrar el tarro durante la primera fase.

¿Cómo hacer kombucha sin SCOBY o a partir de otra kombucha?

Para hacer kombucha casera con SCOBY, el proceso es más predecible: tienes el disco y el líquido ácido de arranque desde el principio. Sin SCOBY y sin líquido fermentado, no tienes una fermentación fiable, sino té dulce expuesto a contaminación ambiental.

A partir de otra kombucha puede llegar a formarse una nueva película si esa kombucha es natural, sin saborizar, no pasteurizada y suficientemente ácida. Aun así, es un método menos controlable para principiantes, porque no sabes con precisión la vitalidad del cultivo ni el equilibrio de microorganismos que estás usando.

La opción más segura para empezar es usar un cultivo fresco listo para fermentar. Una vez tengas tu primera tanda, ya podrás reservar siempre parte del líquido fermentado y el disco para la siguiente. Esa rutina 20/80 —20 % de kombucha ya fermentada y 80 % de té dulce nuevo— es la base para mantener el cultivo activo lote tras lote.

¿Cómo hacer la segunda fermentación y dar sabor?

Chorro de kombucha entrando en un vaso alto con pequeñas burbujas sobre una superficie de madera clara.

La segunda fermentación se hace sin el SCOBY. Primero retiras el disco con manos muy limpias y lo reservas junto con parte del líquido fermentado para la siguiente tanda. Después embotellas la kombucha que vas a consumir.

Para dar sabor y gas, Kefiralia recomienda una proporción sencilla: 80 % de kombucha ya fermentada y 20 % de zumo de fruta, en botella hermética, durante 3–4 días a temperatura ambiente. En esa fase puedes usar fruta, zumo, jengibre o combinaciones suaves, siempre sin introducir esos ingredientes en el tarro madre.

¿Cómo hacer kombucha de jengibre y limón?

La kombucha de jengibre y limón se prepara en segunda fermentación, no en el tarro principal. Así proteges el cultivo madre y puedes ajustar el sabor botella por botella sin arriesgar toda la producción.

Parte de kombucha ya fermentada y añade una pequeña cantidad de zumo de limón junto con unas láminas finas de jengibre fresco. Si buscas más gas, puedes combinar el limón con otro zumo más dulce dentro de la proporción orientativa del 20 % de ingrediente líquido añadido. El limón puro puede resultar muy ácido si se usa en exceso.

Cierra la botella herméticamente y deja fermentar 3–4 días a temperatura ambiente. Después enfría antes de abrir. El frío ayuda a controlar la espuma y hace que el sabor cítrico se integre mejor. Si te queda demasiado intensa, reduce limón en la siguiente tanda; si queda plana, revisa temperatura, tiempo y cierre de la botella.

¿Cómo ajustar acidez, dulzor y azúcar?

La mejor kombucha casera no es la más rápida, sino la que queda equilibrada para tu gusto. Hay cuatro variables principales: cantidad de azúcar inicial, temperatura, tiempo de fermentación y proporción de líquido fermentado de arranque.

  • Cantidad de azúcar inicial.
  • Temperatura de fermentación.
  • Tiempo de fermentación.
  • Proporción de líquido fermentado de arranque.

El azúcar no se puede eliminar al preparar kombucha, porque es el alimento del cultivo. Puedes alargar la fermentación para que el dulzor baje y la acidez suba, pero hacer kombucha sin azúcar no es una práctica estable a largo plazo. Tampoco conviene sustituir el azúcar de la primera fermentación por edulcorantes sin valor fermentable.

¿Qué errores debes evitar al hacer kombucha casera?

La mayoría de problemas aparecen por calor excesivo, falta de acidez inicial, cierre hermético en primera fermentación o contaminación cruzada con otros fermentos. Una rutina limpia y repetible evita casi todos los fallos.

Error habitual Qué puede pasar Cómo prevenirlo
Añadir el SCOBY al té caliente El cultivo puede debilitarse o morir Espera a que el té esté a temperatura ambiente
Cerrar herméticamente la primera fermentación Falta oxígeno y el proceso se altera Usa tela o papel de cocina con goma
Usar utensilios metálicos reactivos Puede afectar al cultivo Prioriza vidrio, madera o plástico alimentario; si usas metal, mejor acero inoxidable
No reservar líquido fermentado La siguiente tanda arranca con poca acidez Guarda siempre una parte de kombucha madura
Mezclar utensilios con kéfir, yogur o pan Riesgo de contaminación cruzada Limpia y desinfecta antes de reutilizar
Fermentar demasiado tiempo Sabor avinagrado y cultivo con menos alimento Controla sabor desde la segunda semana

Una kombucha normal huele ácido-suave; una fermentación problemática puede oler a podrido, presentar moho seco o atraer insectos si no está bien tapada. Ante una duda seria de seguridad, es mejor descartar el lote.

¿Cómo distinguir moho de una fermentación normal?

No debes confundir el moho con variaciones normales. Durante la fermentación pueden aparecer filamentos marrones húmedos, manchas oscuras bajo la superficie, burbujas atrapadas bajo el disco o una nueva película transparente que poco a poco se vuelve más opaca. Todo eso forma parte del proceso habitual.

También es normal que se genere un nuevo disco en la superficie. Puede sustituir al anterior si está sano. Si entran moscas de la fruta, hormigas o aparecen larvas, considera el cultivo perdido. La kombucha atrae insectos por su aroma ácido-dulce, de modo que una cubierta bien ajustada es una medida básica de seguridad.

¿Cómo conservar el SCOBY cuando no vas a fermentar?

Si vas a parar una temporada, no conviene congelar ni deshidratar el SCOBY de kombucha. Kefiralia no lo recomienda porque este cultivo no se recupera bien con esos métodos en condiciones caseras.

La alternativa más sencilla es dejar el disco en el mismo té fermentado durante un periodo prolongado, hasta 2 meses. Al tratarse de una fermentación lenta, el cultivo puede seguir vivo en ese medio ácido. El líquido resultante será muy fuerte y avinagrado; no es una bebida agradable para tomar tal cual, pero puede usarse como vinagre de kombucha para aliñar.

Cuando quieras reanudar la producción, prepara té dulce nuevo, usa el disco y conserva una parte de ese líquido ácido como arranque. Si el olor, el color o la superficie no te convencen, no arriesgues: descarta y empieza con un cultivo nuevo.

¿Qué dice la evidencia científica sobre la kombucha?

La kombucha se estudia por su microbioma, sus ácidos orgánicos y los compuestos que aparecen durante la fermentación. Las revisiones recientes la describen como una bebida tradicional con interés científico creciente, pero también subrayan que su composición cambia mucho según el cultivo, la receta y las condiciones de elaboración.

En humanos ya existen estudios controlados que evalúan cambios en microbiota intestinal y ciertos marcadores de salud tras el consumo de kombucha, aunque la evidencia todavía no permite convertirla en una recomendación terapéutica general ni personalizada.

¿Por qué empezar con el cultivo de kombucha de Kefiralia?

Empezar con un cultivo vivo preparado para fermentar reduce incertidumbre. En Kefiralia recibes un disco de kombucha con su té fermentado de arranque, listo para iniciar la primera tanda siguiendo instrucciones claras. No necesitas improvisar con botellas comerciales ni esperar a que aparezca una película de forma imprevisible.

La ventaja del cultivo vivo es que se reutiliza. Una vez tienes tu kombucha fermentada, reservas una parte del líquido y el disco para la siguiente tanda, y repites el ciclo con té azucarado nuevo. Con cuidados adecuados, puedes preparar kombucha de forma continuada y ajustar el resultado a tu gusto: más suave, más ácida, con más gas o con sabores en segunda fermentación.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se prepara la kombucha?

Se prepara infusionando té verde o negro, disolviendo azúcar en el té caliente y dejando enfriar completamente. Después se añade el SCOBY con su líquido de arranque, se cubre el recipiente con tela o papel de cocina y se deja fermentar alrededor de 2 semanas en un lugar templado. Cuando el sabor ya no es dulce y aparece una acidez agradable, puede tomarse o embotellarse para una segunda fermentación.

¿Cómo se produce la kombucha?

La kombucha se produce por fermentación del té azucarado mediante una comunidad de bacterias y levaduras. Las levaduras transforman parte del azúcar y las bacterias generan ácidos orgánicos, lo que reduce el dulzor y aumenta la acidez. Al mismo tiempo, puede formarse un nuevo disco en la superficie. Temperatura, tiempo, oxígeno y proporción de líquido fermentado determinan el resultado final.

¿Puedo tomar kombucha si tengo gastritis?

La kombucha es ácida, y esa acidez puede no sentar bien a algunas personas con gastritis, reflujo u otras molestias digestivas. No debe usarse para tratar síntomas ni sustituir indicaciones médicas. Si tienes gastritis, una condición médica digestiva o tomas medicación, consulta con tu médico antes de incorporarla a tu dieta y evita tomarla si notas ardor o empeoramiento.

¿La kombucha es buena para las embarazadas?

No conviene plantear la kombucha como una bebida especialmente indicada durante el embarazo. Es un fermentado ácido, puede contener trazas de alcohol propias de la fermentación y conserva componentes del té. Si estás embarazada o en lactancia, consulta con tu médico antes de tomar kombucha, especialmente si es casera. En esta etapa es mejor no improvisar con fermentaciones sin supervisión sanitaria.

¿Puedo hacer kombucha sin azúcar?

No de forma estable. El azúcar es el alimento del cultivo durante la fermentación, aunque parte se transforma con el tiempo y el sabor final puede quedar mucho menos dulce. Puedes ajustar el punto de fermentación para reducir dulzor, pero no sustituir el azúcar por edulcorantes no fermentables en la primera fermentación. Si sigues una dieta con control de azúcares, consulta con un profesional sanitario.

¿Qué hago si mi SCOBY se hunde?

No hagas nada especial. El SCOBY puede flotar, hundirse, quedarse inclinado o moverse según la densidad del líquido y el gas que se forme. No es una señal de fallo. Lo importante es que el recipiente esté cubierto, que el té esté a temperatura ambiente cuando añades el cultivo y que el sabor evolucione de dulce a ácido con el paso de los días.

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